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El uso del euskera en las calles de Donostia es del 15,3%

La medición del uso de las lenguas realizada en San Sebastián en 2021 ha revelado que 15 de cada 100 personas participaban en entrevistas en euskera en las calles de la capital guipuzcoana (15,3%). La mayoría ha participado en entrevistas en castellano (79,7%), mientras que los parlantes en francés han sumado un 2% y los que hablan en otros idiomas un 3%.

En los últimos diez años, el uso del euskera en las calles de San Sebastián se mantiene estable. Esta evolución se corresponde con la tendencia general del País Vasco. Desde 1993, el uso del euskera en la calle ha aumentado en Donostia-San Sebastián (del 9,5% al 15,3%), siendo en 2006 cuando se observa el nivel de uso más alto (18,2%).

Destaca en San Sebastián la presencia de otras lenguas que no sean el euskera, el castellano y el francés. Los núcleos urbanos presentan características especiales como lugar de residencia y destino turístico de la población de origen extranjero.

En cuanto a los barrios, el lugar donde se escucha más euskera es en las calles de Igeldo (74,9%). A continuación se sitúa Añorga (42,2%). Cabe destacar que en tercer lugar se sitúa la Parte Vieja (19,4%). Le sigue de cerca el uso callejero de Antiguo (18,0%). El uso del euskera en las calles del resto de barrios es inferior al 15%. Las calles de Altza son las que menos euskera han escuchado (4,5%).

En la mayoría de los barrios ha descendido el uso del euskera de 2016 a 2021. Se mantiene estable su uso en Altza, Centro y Riberas de Loiola. Por el contrario, ha aumentado el uso del euskera en la Parte Vieja, Igeldo, Bidebieta e Intxaurrondo.

El uso del euskera femenino y masculino en la calle se sitúa en el mismo nivel en Donostia. La tendencia general en el País Vasco es que las mujeres utilicen el euskera algo más que los hombres, algo que no se ha observado en la capital guipuzcoana.

En Donostia, coincidiendo con la tendencia general, son los niños los que más hablan euskera y los mayores los que menos. El uso entre adultos, sin embargo, se sitúa por delante del de los más jóvenes. El uso juvenil muestra además una tendencia descendente desde 2006. El mundo juvenil se acerca más al adulto, y ese mundo adulto es eminentemente castellanoparlante. Al dar el salto al mundo adulto, hay que abrir a los jóvenes la posibilidad de utilizar el euskera (en el mundo laboral, en la oferta cultural y deportiva, en los medios de comunicación y en el entorno digital). Si los niños y jóvenes que se han euskaldunizado a través de la escuela no encuentran espacios cómodos para utilizar el euskera, no tendrán la posibilidad de hacerlo.

Por otra parte, en las conversaciones entre personas de su misma edad ha salido a la luz información de interés que hasta ahora no estaba presente. En las relaciones horizontales, el uso del euskera en las calles es más bajo, tanto en Donostia como en Euskal Herria. Desde el punto de vista de la socialización lingüística, parece importante la presencia del euskera en estas relaciones entre iguales. Habría que seguir de cerca, sin duda, la evolución de este fenómeno, y hay resultados positivos en Donostia: el nivel de uso del euskera entre los niños tiene una tendencia creciente desde 2011. Esta es una tendencia que hay que mantener de cara a la revitalización lingüística.

Precisamente, con este fenómeno se relaciona la influencia de la presencia infantil en el uso del euskera. En las calles de Euskal Herria las personas mayores hablan más euskera cuando los niños están cerca que cuando ellos están solos. Esto es lo que se ve también en Donostia. Las personas mayores parecen tener una tendencia más fuerte hacia el castellano en sus relaciones horizontales y rechazarla con mayor facilidad cuando están con niños: en los grupos de mayores es donde menos se escucha euskera, mientras que cuando están con niños aumenta considerablemente su uso. Ser padres supone muchas veces reforzar la conciencia y la práctica hacia el euskera. Los niños también utilizan el euskera menos entre ellos que cuando están con sus mayores. Queda claro, por tanto, que la agrupación de personas de diferentes edades refuerza la opción por el euskera. Sigue vigente la norma social que impulsa a hablar en euskera en las tertulias entre niños y adultos.

De cara al futuro, es importante fijarse en las tendencias de niños y jóvenes. En esa dirección, en San Sebastián, hay datos para la esperanza, así como algunos más preocupantes. No obstante, hay que recordar que el perfil lingüístico de los vascoparlantes actual difiere del perfil más habitual del de antaño. Hoy en día, la mayoría de los niños y jóvenes son euskaldunes de la escuela y tienen más facilidad para hablar en castellano o francés. Esto muchas veces les crea dificultades para utilizar el euskera.

Asimismo, la sociedad actual no es la misma que hace treinta años. La globalización está provocando una profunda y rápida transformación social. Se ha facilitado y ampliado la movilidad interterritorial, lo que ha supuesto un aumento y desarrollo de las relaciones interculturales. Así, las lenguas hegemónicas se están volviendo cada vez más. Todo ello plantea nuevos retos al proceso de revitalización del euskera.

Sin perjuicio de las externalidades, se debe velar por la facilidad lingüística de los niños, niñas y jóvenes, las posibilidades de un uso sosegado del euskera y la socialización en euskera. Todos los ciudadanos tienen un papel en esta tarea. El de la revitalización del euskera es un proceso innovador y transformador a llevar a cabo con ilusión, decisión, empatía e inteligencia, preservando la convivencia y en el camino de la construcción de una sociedad mejor

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Fuente: "Hizkuntzaren Erabileraren Kale Neurketa Donostia 2021". Soziolinguistika Klusterra.

 

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